Swingersbi DirtyLuci Viciusgirl.com
Abnata Banners para vendedoras Kisa
  1. Esta página utiliza cookies. Continuar navegando en esta web implica su aprobación para el uso de cookies. Leer más.
Te damos la bienvenida a Mis Fetiches. No dudes en registrarte para poder postear, usar el chat, y acceder a todas las posibilidades que te ofrecemos.
Descartar aviso

Ya conoces nuestra tienda? Artículos exclusivos para los miembros de Mis Fetiches! Y, lo que es más importante, baratitos, baratitos!

Os dejamos el enlace para que veáis las cositas que hay disponibles.

Esperamos que os guste!

Descartar aviso

Estas son las novedades y mejoras tras la última actualización.

Os dejamos el enlace

Mi primer relato... domando a David

Tema en 'Relatos eróticos y experiencias' iniciado por DirtyLuci, 24 Nov 2016.

  1. DirtyLuci

    DirtyLuci Vendedora

    Registrado:
    12 Dic 2013
    Mensajes:
    485
    Género:
    Femenino
    Había empezado a trabajar en ese garito nuevo de rock que abrieron hace poco. El local estaba bastante guay, el sueldo estaba muy bien, y me resultaba muy práctico porque estaba a apenas tres manzanas del piso que compartía con mi amiga Dana.


    Mi primer día de trabajo allí fue muy divertido. La mayoría de mis nuevos compañeros eran hombres, casi todos ellos bastante guapos y follables: nada más entrar, mi radar de hembra alfa se volvió loco. En ese momento supe que mi nuevo curro me iba a proporcionar muchos momentos de vicio, perversión y diversión.


    La primera noche hubo mucho trabajo, el local se petó por lo que la noche se pasó volando. Yo ya le había echado el ojo a un par de tíos que estaban buenísimos, y me divertía coqueteando despreocupadamente con ambos. Cuando la noche estaba llegando a su fin, y la hora de cierre se aproximaba, empecé a cargar las neveras. La verdad es que aunque la noche pasó rápido, tenía los pies destrozados. Soñaba con el momento de llegar a casa, desatarme las zapatillas y quitarme esos calcetines sudaditos… ¡Qué bien me vendría un masaje! Pero todavía faltaba un ratito para irme, y había que acabar la faena.


    Me fui al almacén a por unas cajas de refrescos, y cuando me agaché para coger un par de cajas, escuche una voz detrás de mi: “Tranqui, no te agaches, ya lo hago yo”. Cuando me giré me encontré con la sonrisa bobalicona de David, uno de los chicos que trabajaba en el local.


    David no era ni muy alto ni muy bajo, ni muy guapo ni muy feo, ni flaco ni gordo… Era un chico muy normal, corriente, que a mi me había pasado totalmente desapercibido entre tanto guaperas cachondo. Sin hacerme mucho de rogar, le dejé cargar las cajas, llevarlas hasta la barra y meter los refrescos en las cámaras. Mientras tanto, yo atendí a un par de chavalas que venían a por el último cubata.


    Cuando acabó de cargar las neveras se despidió, sonriendo -“bueno, ya está, voy a seguir con lo mío”. Le devolví la sonrisa a modo de despedida. Algo en mi cabeza había hecho click, había algo en David que no era tan corriente como aparentaba ser. Había algo en esa sonrisa bobalicona, esa mirada de cordero degollado, esa actitud tan anónima, discreta y servicial que me incitaban a jugar a un juego muy sucio.


    Eran las 5 de la mañana y estábamos cerrando el garito. A alguien se le ocurrió ir todos juntos a echar la última, así que nos fuimos a otro local del barrio que cerraba un poco más tarde. Estaba bastante cansada, por lo que no entraba en mis planes emborracharme, pero había ambiente, hablaba con unos y con otros, 3 cervezas, 1 gin tonic, 2 chupitos… De pronto iba bastante ciega y con ganas de guerra.


    Tenía unas ganas locas de mear. Me dirigí al baño y, de camino, me tropecé con David. Yo, entre el episodio de las cajas de refresco y la tasa de alcohol en sangre, ya me había venido arriba, y estaba más que dispuesta a explorar eso tan enigmático que me seducía de David. Le dije que me esperara en la puerta del baño, que iba a mear y después iríamos a la barra a por un chupito. Cuando salí y lo vi esperarme fielmente me recordó a cuando dejo a mi perro atado en la puerta del súper mientras compro. Empezaba a descifrar esa sensación tan rara que me producía: era una mezcla de ternura y ganas de patearle los huevos. Así que decidí seguir indagando. Mi plan era dejar algunas trampas por el camino, y ver si caía.


    Después de un par de chupitos y algo de palique, me sentía cada vez más excitada. Era hora de dejar la primera trampa.


    -“Uf tío, estoy muerta y bastante borracha, mis pies no aguantan más. Creo que me voy a casa”.


    -“Sí, la verdad que yo también, es momento de retirada”.


    -“Pues vamos” dije, con cierto tono autoritario.


    Saliendo del garito le dije -“¿Me acompañas a casa, verdad? Vivo muy cerca”.

    “Claro” contestó. Se le iluminó a la cara y yo supe que tenía todas las papeletas de caer en mi trampa.


    Cuando llegamos al portal le pregunté si quería subir. La excusa era que tenía media botella de ron que había que acabarse. En su expresión noté una mezcla de ilusión y miedo. Accedió a subir pero se le veía notablemente nervioso. Hasta tartamudeaba.


    Entramos por la puerta, saqué un par de ron colas, me encendí un cigarro y me desplome en el sillón.


    -“Tengo los pies molidos de tantas horas de pie. ¿Eres buen masajista?” dije con tono un poco burlón, mientras alargaba mi pie derecho hasta tocar su rodilla. A estas alturas él había enmudecido, y le costaba mirarme a la cara. No sabía si era por efecto del alcohol o que yo había acertado y David había caído en mi trampa.


    Seguí hablando -“¿Por qué no te arrodillas y me masajeas los pies?”


    Me lanzó una mirada fugaz y se arrodilló sobre mi alfombra, delante de mi. Empezó a acariciar y masajear mis pies. Se notaba que le estaba poniendo mucho empeño y esfuerzo. Yo eché mi cabeza para atrás y cerré los ojos, mientras disfrutaba el cigarro y el masaje. Cada pocos minutos le miraba con aprobación. Algo entre mis piernas empezaba arder y yo quería llevar la situación un poco más allá.


    Alargué un poco mas mi pie y se lo metí en la boca, mientras restregaba mi otro pie contra su cara de pelele.


    -“Espero que no te importe que estén un poco sudados. Llevo esas zapatillas muchas horas jajajajaja.”


    Noté que se puso rojo, pero no dejaba de lamer concienzudamente.


    -“Así, muy bien, sigue chupando, no dejes de hacerlo”. Le ordené que se quitara la ropa, quedando totalmente desnudo. Su polla, como el resto de su cuerpo, era muy mediocre: ni fú ni fa. Estaba totalmente empalmado.


    Tras un buen rato lamiendo mis pies, yo ya había empezado a acariciar mi coño.


    -“Desde que te vi en el almacén supe que ibas a ser muy obediente y a hacer todo lo que te diga. Ahora quiero que te tumbes en el suelo boca arriba, me apetece sentarme en tu cara. Pero antes voy a inmortalizar este momento”.


    Saqué mi móvil y tomé una foto. Eso le puso nervioso, pero no podía reaccionar. Sólo podía obedecerme.


    Me levanté y me bajé los shorts y la falda. Me acomodé a la altura de su cara y empecé a restregar mi coño y mi culo contra su cara.


    “-Saca la lengua perrito, quiero correrme en tu cara”.


    Utilizar su cara de pringado para masturbarme hasta correrme me estaba poniendo muy cachonda. En algún momento se resistía un poco - creo que le costaba respirar - por lo que lo agarré por las muñecas, sujetándolas encima de su cabeza.


    Mis movimientos eran cada vez más rápidos, estaba cerca del orgasmo. Finalmente exploté, a gritos y en su cara. Cuando me levanté, estaba todo rojo y despeinado. Tenía la cara manchada por mis fluidos. No pude evitar soltar una carcajada.


    -“JAJAJAJAJA, ¡¡vaya pintas!! Esto también merece una foto”


    Le tomé otra foto mientras él seguía de rodillas en mi alfombra.


    “-Te has portado muy bien, has sido un buen perro. Como premio vas a recibir una rica y calentita meada de tu Diosa. Sígueme al baño”.


    Le agarré del pelo mientras el gateaba detrás de mi hasta llegar al baño. Le ordené que entrara en la bañera y se sentara. Después, levantando una pierna, solté una larguísima meada (demasiada cerveza!) sobre él, mojándolo completamente de pis: su cuerpo escombro, su polla mediocre, su pelo, su cara de pelele. Al acabar, acerqué mi coño a su boca y apuré las últimas gotitas sobre su lengua.


    -“Buen perro… esta noche has cumplido mis expectativas. Ahora me voy a dormir, estoy muy cansada. Tú te quedas ahí hasta mañana, no se te ocurra moverte ni limpiarte, quiero que te impregnes bien de mi meada. Hasta mañana gusano”.


    -“Hasta mañana Diosa”



    CONTINUARÁ…
     

    Adjuntos:

    ttxtrem, Kokoz, leo y 8 otros les gusta esto.
  2. pigslave

    pigslave Fetichista

    Registrado:
    30 Dic 2012
    Mensajes:
    1.467
    Género:
    Masculino
    Fantástico, genial. Se echa mucho en falta por aquí relatos femdom escritos por Chicas
     
    A DirtyLuci le gusta esto.
  3. Buenchico86

    Buenchico86 Fetichista

    Registrado:
    19 Feb 2016
    Mensajes:
    39
    Género:
    Masculino
    Muy bueno, espero que lo continues y/o hagas más
     
    A DirtyLuci le gusta esto.
  4. FrankN

    FrankN Fetichista

    Registrado:
    16 Dic 2012
    Mensajes:
    430
    Género:
    Masculino
    Para ser el primero no está nada mal... muy excitante. A ver como sigue, estoy deseando leer más ;)
     
    A DirtyLuci le gusta esto.
  5. DirtyLuci

    DirtyLuci Vendedora

    Registrado:
    12 Dic 2013
    Mensajes:
    485
    Género:
    Femenino
    Ando un poco liada pero en cuanto tenga un momentito lo continuaré... estoy deseando seguir puteando al pobre David :latigo:
     
    A Sumiso1982, pigslave y FrankN les gusta esto.
  6. pigslave

    pigslave Fetichista

    Registrado:
    30 Dic 2012
    Mensajes:
    1.467
    Género:
    Masculino
    "Pobre David"? Lo envidiamos
     
    A DirtyLuci y leo les gusta esto.
  7. leo

    leo Fetichista

    Registrado:
    7 Jun 2012
    Mensajes:
    73
    Género:
    Masculino
    le envidiamos muchisimo
     
    A DirtyLuci y pigslave les gusta esto.
  8. Sumiso1982

    Sumiso1982 Fetichista

    Registrado:
    4 Ene 2014
    Mensajes:
    189
    Género:
    Masculino
    Quien pudiera ser su David :alabar:
     

Compartir esta página