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Mi jefa

Tema en 'Relatos eróticos y experiencias' iniciado por FrankN, 6 May 2013.

  1. FrankN

    FrankN Fetichista

    Registrado:
    16 Dic 2012
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    Masculino
    Empecé a trabajar en un buffete de abogados. Pertenecía a un abogado ya jubilado de cierto prestigio, y ahora estaba todo en manos de su hija, también abogada. Ella tenía sobre unos 40 años, rubia, elegante, con un tipo increíble. Muy pija vistiendo, siempre de marca y tratando de llamar la atención.

    Era muy distante, siempre mirando por encima del hombro, y por supuesto a mí ni me saludaba. Yo era un pobre chiquillo recién salido de la facultad y en periodo de prácticas. Ni siquiera cobraba por trabajar allí.

    En la oficina teníamos unos baños de diseño, de hecho todo era de diseño y muebles de lujo que ella mismo había elegido. Los baños tenían una zona común de lavabos para hombres y mujeres y después cabinas individuales con los wc.

    Un día, por la tarde-noche, cuando ya no quedaba casi nadie excepto el becario que trataba de hacerse un hueco, o sea yo, fui al baño. Estaba cansado y quería espabilarme echándome algo de agua en la cara. Vi que uno de los wc estaba cerrado y parecía haber alguien dentro. Abrí el grifo y me eché un poco de agua en la cara...

    - Quién está ahí?

    La voz venía del wc. Era de una chica. Cerré el grifo y me quedé escuchando.

    - He dicho que quién está ahí? Estás sordo o sorda?

    No había duda, nunca me había hablado, ni saludado, ni siquiera mirado, pero conocía perfectamente su voz. Era ella.

    - Soy Frank, el becario.

    - Pues contesta cuando te hablan. Ve inmediatamente a mi despacho. En mi mesa, en el segundo cajón de la izquierda hay una caja de tampax. Tráeme uno inmediatamente.

    Me quedé de piedra sin saber que hacer o decir por un instante.

    - No me oyes? Estás sordo?

    - Pero.. yo... entrando en su despacho?

    - Estás sordo o eres tonto? que me lo traigas. Rápido!

    Salí disparado del baño y fui a su despacho, abrí el cajón, allí estaba la caja con tampax. Cogí uno y volví corriendo al baño.

    - Aquí lo tengo

    - Pásalo por debajo de la puerta.

    Metí la mano por debajo de la puerta del baño, con una mezcla entre miedo y excitación.

    Escuché tirar de la cadena y al poco salió. Llevaba algo en la mano y se dirigía hacia mí, que estaba muerto de miedo.

    Puso lo que llevaba en su mano en la mía y casi sin mirarme se giró y se dirigió hacia la salida mientras decía:

    - Lavalabas, sécalas y tráemelas a mi despacho.

    Desapareció tras la puerta del baño y yo me quedé mirando hacia lo que me había dado. Eran sus bragas, de encaje negro y con un tacto muy suave, que nunca antes había sentido. Estaban húmedas y manchadas con su regla, que estaba claro que la había cogido de improviso...

    Continuará...
     
  2. FrankN

    FrankN Fetichista

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    16 Dic 2012
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    Masculino
    Abrí el grifo del lavabo y empecé a lavarlas usando jabón de las manos. Miraba de vez en cuando hacia la puerta por si venía alguien, aunque a esa hora probablemente ya no quedase nadie en la oficina. No quedaron muy limpias pero no podía hacer más, así que me puse a secarlas debajo del secamanos. La verdad es que tenían un tacto divino, muy suaves, y se deslizaban entre mis manos moviéndose según el aire caliente del secamanos, como hinoptizándome.

    Notaba como aquella situación me estaba excitando. Siempre había fantaseado con jugar con ropa de alguna amiga y ahora tenía entre mis manos unas braguitas usadas por mi jefa, que ella misma me había dado. No sé muy bien como, cuando me di cuenta estaba desnudándome allí en el baño. Acto seguido empecé a ponérmelas, primero una pierna, luego la otra, subiéndolas despacio, dejando que fuesen acariciando mis piernas.

    Noté su textura sobre mi pene, lo que me hizo excitarme muchísimo. Sin embargo no quería empalmarme, quería que me sentasen bien. Me coloqué el pene entre las piernas y terminé de subirlas. Me miré al espejo y la verdad es que no me quedaba del todo mal, hasta me hacía un buen culo. Estaba tan excitado y entusiasmado que no era consciente que había pasado ya mucho tiempo...

    De repente un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Giré la cabeza lentamente hacia la puerta del baño... Allí estaba ella, en silencio, fumando un cigarro y mirándome. Me quedé petrificado, mirándola, sin reaccionar, sin saber que decir o hacer.

    - Vaya, qué tenemos aquí? dijo ella al fin mientras apagaba el cigarro.

    Se acercó despacio mirándome, moviéndose a mi espalda, sin mirarme directamente sino haciéndolo a través del espejo.

    - No sabía que tenía una putita en prácticas...

    Estaba justo detrás de mí, respirándome sobre la nuca, mientras acariciaba las braguitas sobre mi culo.

    - Parece que tienes la regla, putita... tendremos que tomar medidas no crees?

    Metió la mano en su bolso y sacó un tampax. Puso una mano en mi espalda haciendo que me inclinase sobre el lavabo y después me separó las piernas.

    Me bajó las braguitas un poco y cogió el tampax poniéndolo en la entrada de mi ano con el aplicador.

    - Esta vez lo haré yo, pero tendrás que aprender a hacerlo tú solita...

    Noté como entraba en mi ano. Era la primera vez que algo entraba allí. Al principio noté un poco de dolor y una sensación extraña. Notaba como mi ano se movía intentando acomodarse a aquella forma extraña que ahora estaba dentro de mí. Ella volvió a subirme las braguitas colocándomelas. Se pegó a mi espalda y me susurró al oído:

    - Vístete putita, nos vamos de paseo...

    Continuará...
     
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  3. FrankN

    FrankN Fetichista

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    Masculino
    Empecé a recoger mi ropa del suelo pero ella me detuvo.

    - He dicho que te vistieses, pero no te he dicho con que ropa. Ven conmigo putita...

    Se dio la vuelta y salió del baño. Yo no sabía que hacer, notaba el tampax en mi culo que empezaba a dejar de hacerme daño y empezaba a excitarme. Estaba en bragas en el baño de la oficina y ahora quería que fuese detrás de ella y saliese así vestido...

    - No te lo volveré a repetir, gritó desde el pasillo.

    Empecé a caminar saliendo del baño, notando el tampax a cada paso. Caminaba detrás de ella muerto de vergüenza y a la vez excitado. Pasamos por el pasillo delante de todos los despachos, por suerte todos cerrados, parecía que no había nadie más en la oficina.

    Entramos en el despacho de su secretaria, Ana, una chica rubia muy guapa y elegante, menuda y con poco pecho pero con un culo de infarto.

    - Ana siempre tiene varios looks en el despacho por si acaso, me dijo mi jefa. Seguro que encontramos algo que te vaya bien.

    Abrió un pequeño armario y pude ver un montón de ropa. Empezó a rebuscar y cogió un par de prendas. Todo ropa interior.

    - Toma putita, ponte esto.

    Cogí la ropa y empecé a vestirme delante de ella, torpe y nervioso. Me puse unas medias de liga, negras, muy suaves, y un liguero que ella tuvo que ayudarme a colocar aprovechando para decirme lo torpe que era. Luego me puse un sujetador, también negro. Como Ana tenía muy poco pecho me quedaba bastante bien.

    Sacó el móvil y me saco unas cuantas fotos, por delante y por detrás. Luego me dijo:

    - Le voy a mandar algunas a Ana para ver que opina de como te queda su ropa.

    Me quedé helado, intenté reaccionar, decir algo, quejarme, pero era inútil, no podía...

    - Ella lo notó y esgrimió una sonrisa perversa.

    - Ahora sí, ponte tú ropa por encima putita, nos vamos.

    Continuará...
     
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  4. Serena Morbius

    Serena Morbius Vendedora

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    Mmmmmm !!! A ver cnd colocó yo algún relato. Lo haré acompañado d fotitos mías. ;)
     
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  5. FrankN

    FrankN Fetichista

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    Estaría bien :) Yo estaba dudando si poner alguna fotito...
     
  6. FrankN

    FrankN Fetichista

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    Masculino
    Nos montamos en su coche, ella sin decir una palabra, yo tampoco. Tímido, excitado y temeroso por lo que podía pasar...

    Aparcamos en una urbanización, llamó a uno de los timbres y nos abrieron la puerta. Subimos las escaleras y llegamos a la puerta de uno de los pisos. Tras abrirse apareció Ana, la secretaria. Casi me da un vuelco el corazón.

    Se saludaron con un pequeño beso en la boca y entramos. Ana vivía con su marido, el cual estaba saludando a mi jefa. Mientras Ana me miraba con una sonrisa pícara...

    - Estabas muy guapo en las fotos

    Yo asentí con la cabeza nervioso, mientras miraba de reojo a mi jefa, que se estaba poniendo cómoda, como si estuviese en su casa. Se quitó los zapatos y se sentó en el sofá, haciéndole un gesto al marido de Ana. Este enseguida se arrodilló delante y empezó a masajear sus pies ante mi asombro.

    - Déjame ver como te queda mi ropa, dijo Ana devolviéndome a la realidad.

    Me giré, mirándola, sorprendido. Ella estaba de pie sonriendo y mirando, esperando que cumpliese su orden.

    Sin saber muy bien porque empecé a quitarme la ropa despacio hasta quedarme en ropa interior.

    - Mmmm, tienes cuerpo de zorrita, aunque hay que hacer algo con esos pelos... ven, vamos al baño...

    Continuará...
     
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  7. Serena Morbius

    Serena Morbius Vendedora

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    Pinta muy bien la cosa... Sigue gustando el relato ;)
     
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  8. FrankN

    FrankN Fetichista

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    Gracias, a ver si saco tiempo para seguirlo...
     
  9. FrankN

    FrankN Fetichista

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    Me metió en el baño e hizo que me desnudase.

    - Mmmm que tenemos aquí? dijo mientras jugueteaba con el hilo del tampax. Veo que la jefa te está convirtiendo en una putita de verdad eh? Pues vamos a ayudarle.

    Cogió espuma de afeitar y una maquinilla y comenzó a rasurarme, con suavidad, hasta dejarme totalmente depilado. Me sentí como una auténtica putita durante el proceso, sentado en el wc, con las piernas apoyadas sobre el borde de la bañera, bien abiertas, mientras ella iba rasurando todo mi pubis, los testículos y la zona del ano.

    Después de eso me puso ella misma la ropa interior de nuevo, colocando bien mi pene para disimularlo.

    - Te gusta como te queda?

    Yo me quedé callado, mirándome al espejo.

    - Vamos, contesta, no seas tímido.

    Su voz era más dulce que la de mi jefa y no tan autoritaria, lo cual hacía que estuviese más relajado.

    - Sí, me gusta, me da mucho morbo verme así.

    Zasssss!

    Así sonó el tremendo cachete que me dio en el culo.

    - Cuando te haga una pregunta contesta a la primera.

    Yo asentí con la cabeza. Mi culo me estaba doliendo y casi podía notar como se debía de estar poniendo completamente rojo.

    Salimos del baño y volvimos al salón, donde el marido de Ana seguía de rodillas, ahora ya lamiendo los pies de la jefa. Ella me miró al salir del baño, sonriendo y mirando a Ana.

    - Ya va pareciendo cada vez más una putita.

    Ana se sentó en el sofá al lado de la jefa y me hizo un gesto.

    - De rodillas perrito.

    Yo me puse al lado de su marido, de rodillas enfrente de Ana. Ella se quitó las zapatillas y me ofreció sus pies. Yo los cogí con mis manos y empecé a masajearlos. Ellla giró la cabeza hacia su marido haciéndome un gesto con los ojos. Entendí que debía hacer los mismo que su marido le hacía a la jefa, así que empecé a lamerlos, primero chupando los dedos y luego pasando la lengua por todos sus pies.

    Continuará...
     
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  10. Alexfusto

    Alexfusto Fetichista

    Registrado:
    3 Abr 2013
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    Muy buen relato :) me apunto a seguir como lo vas completando.
     
  11. PetPuk

    PetPuk Fetichista

    Registrado:
    31 Ago 2012
    Mensajes:
    135
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    Masculino
    Muy bueno, Gracias de nuevo por compartirlo ;)
     
  12. FrankN

    FrankN Fetichista

    Registrado:
    16 Dic 2012
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    Masculino
    Mi jefa hizo un gesto y enseguida el marido de Ana empezó a quitarse la ropa hasta quedarse completamente desnudo de rodillas delante de ella. Yo seguía lamiendo los pies de Ana que iba introduciendo en mi boca, metiéndolos cada vez más adentro y diciendo que los chupara mientras me llamaba perrito.

    De reojo pude ver a su marido desnudo, completamente depilado y con bastante buen cuerpo. Su pene estaba flácido pero era bastante grande.

    Mi jefa se puso de pie y al mismo tiempo Ana hizo lo mismo apartándome hacia atrás, quedando yo sentado sobre mis talones, de rodillas, justo al lado de su marido. Mi jefa hizo ponerse de pie al marido el cual obedeció sin rechistar, quedándose parado con las manos a la espalda.

    La jefa cogió al marido de Ana por el pene y lo acercó a mí, poniéndolo delante. El seguía sin decir nada, tan sólo obedecía.

    - Ves esto perrita? me dijo mientras miraba el pene del marido de Ana que tenía agarrado con la mano.

    Yo asentí con la cabeza.

    - Ana y yo vamos a cambiarnos. Cuando volvamos quiero ver esto totalmente empalmado entendido perrita?

    Me quedé blanco. Nunca había hecho nada con un hombre. Ella se quedó mirándome fijamente esperando que le contestase. Ana tenía una sonrisa pícara en la cara y me miraba también, mientras miraba a su marido. Finalmente asentí con la cabeza sin estar muy convencido de que tenía que hacer y como. Ella se acercó y me acarició la cabeza.

    - Buena perrita.

    Entonces se dio media vuelta y se fue con Ana hacia la habitación.

    Me quedé mirando al marido de Ana, que seguía de pie, con su pene flácido y las manos a la espalda. Lo miraba sin saber que hacer, hasta que el me dijo:

    - Date prisa o se enfadarán al volver.

    - Pero, no sé que hacer dije.

    - Lo más rápido es que la chupes o la pajees.

    Nunca había tenido una polla tan cerca y estaba aterrado no sabía que hacer ni lo que podía pasar si no hacía nada. Me acerqué lentamente y estiré mi mano hasta tocársela. Empecé a menearla despacio con mi mano. El no decía nada pero aquello empezaba a reaccionar, aunque muy despacio.

    Lo fui acariciando poco a poco hasta que fue creciendo. Tenía pinta de ser bastante grande y gordita. Llevaba un rato meneándosela pero aún no esta dura del todo. El seguía con las manos a la espalda, pero su respiración empezaba a agitarse y apretaba el culo mientras yo lo pajeaba.

    Casi sin darme cuenta yo me estaba empalmando también y me sentía cada vez más excitado. De repente sin saber muy bien como ni porque acerqué mi boca y me la metí dentro. Empecé a chupar sin saber muy bien como, aunque a él parecía gustarle. Notaba como empujaba hacia delante y como su pene ahora sí se ponía duro. Yo abría la boca y noté como me la metía hasta la campanilla, dándome una arcada que me hizo retirarme hacia atrás. Justo en ese momento vi que Ana y mi jefa estaban en la puerta mirando.

    Ana llevaba un sujetador y un liguero con medias negras y mi jefa medias de ligas negras y un body de cuero. Ambas con zapatos de tacón de aguja negros relucientes y con una sonrisa nada tranquilizadora en su rostro.

    - Mira Ana, dijo mi jefa. Es aún más zorrita de lo que pensábamos.

    Continuará...
     
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  13. sarasex

    sarasex Fetichista

    Registrado:
    19 Mar 2013
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    mm como me gustaria ser la jefa..
     
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  14. FrankN

    FrankN Fetichista

    Registrado:
    16 Dic 2012
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    mmmmm que harías?
     
  15. FrankN

    FrankN Fetichista

    Registrado:
    16 Dic 2012
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    Masculino
    Ana se acercó a su marido por la espalda, pegándose a él, rozando sus pechos contra su espalda. Entonces alargó sus manos buscando mi cabeza. La cogió y la acercó hacia el pene ya totalmente tieso de su marido.

    Yo notaba como tiraba de mi cabeza y poco a poco veía cada vez más de cerca ese imponente trozo de carne. Mi cabeza se acercó y mi cara quedó aplastada contra el pene, sujeta por las manos de Ana.

    En ese momento sentí una descarga sobre mi culo. Algo punzante había golpeado mi nalga. Giré la cabeza y pude ver como mi jefa me había dado una patada con la punta de uno de sus impresionantes zapatos.

    - Qué tienen que hacer las putitas delante de una polla? me dijo seria.

    Noté como Ana volvía a tirar de mi cabeza, acercándome de nuevo hacia el pene de su marido. Por miedo a volver a recibir otro castigo así abrí la boca todo lo que pude. Ana no tuvo piedad y tiró de mi cabeza hasta que mi nariz se aplastó sobre la barriga de su marido, pero esta vez su enorme polla llenaba mi boca.

    Sus manos sujetaba fuerte mi cabeza, con la polla de su marido bien metida. Podía notarla en la garganta y como me daban arcadas sin poder liberarme. Entonces ella comenzó a mover su cadera moviéndose atrás y adelante como si enculase a su marido, haciendo así que este iniciase el mismo movimiento y su enorme miembro entrase y saliese de mi boca.

    Estuvo así un buen rato, follándome la boca. Me costaba respirar y no paraba de tener arcadas, sin embargo notaba como estaba cada vez más excitado y mi pene empezaba a crecer apretado por las braguitas. Ana liberó una mano y me sujetó bien la nuca con la otra, manteniendo mi cabeza bien agarrada. Con la otra mano pude ver de reojo que buscaba el culo de su marido. Metió un dedo en su agujero y pude notar como él se tensaba y apretaba sus nalgas. Justo después noté como la boca se me llenaba con un líquido caliente y el enorme miembro empezaba a decrecer.

    Mi jefa me agarró del pelo al mismo tiempo que Ana me liberaba la cabeza. Me echó hacia atrás. Yo con la boca abierta la miraba y entonces me dijo:

    - Traga zorrita, todo, no derrames ni una gota.

    Continuará...
     
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